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De un tiempo a la fecha, mucho se ha escrito tratando de encontrar la verdad al respecto; sin embargo siempre queda la inquietud, el prurito, de seguir como vamos o de cambiar la estrategia. El condón y el SIDA, dos realidades que han ido de la mano, pero sin poder precisar si afortunada o desafortunadamente.

Por Oscar Fernández Espinosa de los Monteros

De un tiempo para acá mucho se ha escrito tratando de encontrar la verdad al respecto; sin embargo siempre queda la inquietud, el prurito, de seguir como vamos o de cambiar la estrategia. El condón y el SIDA, dos realidades que han ido de la mano, pero sin poder precisar si afortunada o desafortunadamente.

1 El SIDA: propagación y campañas pro-condón

El 20 de mayo de 1983, los investigadores Francois Barré-Sinoussi, Jean-Claude Chermann y Luc Mantagnier, del Instituto Pasteur de París, firmaban un artículo en la revista americana ”Science” en el que anunciaban haber aislado el virus que provocaba una misteriosa enfermedad que apenas empezaba a conocerse. Actualmente mucho hemos escuchado del SIDA, y si no todos sabemos lo mismo sobre esta enfermedad, hay algo que la gran mayoría conoce y comparte: “quien enferma de SIDA, está condenado a una muerte más próxima de lo esperado” [1].

Se trata de una enfermedad provocada por un virus llamado Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH o HIV en inglés), que destruye el sistema inmunológico del cuerpo humano; el lapso de tiempo entre el cual el HIV entra al organismo y el período llamado SIDA, en que aparecen sus manifestaciones, tiene un promedio de aproximadamente 10 años.

Las cifras que se manejan en las vías de transmisión del SIDA son: 87.5% por contacto sexual; transfusión sanguínea 12%; transmisión perinatal 1.4% [2].

Hasta 1999, se conocían 33.6 millones de infectados (17.6 hombres, 14.8 mujeres y 1.2 niños) y han fallecido desde el inicio de la epidemia 16.3 millones de personas (6.5 hombres, 6.2 mujeres y 3.6 niños) [3].

La Dra. María de la Luz Casas realiza el siguiente análisis del SIDA [4]: En México, cada once meses se duplica su número, y se calcula que por cada caso declarado, existen de 60 a 100 portadores de SIDA todavía asintomáticos que transmiten la enfermedad. En nuestro país la principal vía es la sexual: ocupa 91.1% en hombres y 55.8% en mujeres. La práctica homosexual es una conducta propensa a la transmisión en un 300% más que la vía vaginal, ya que el recto es una zona vascularizada con mucosa de absorción; la violencia traumática de ese tipo de relaciones favorece los desgarres y existe un elevado número de relaciones con personas diversas. En México, la principal vía de transmisión sexual en mujeres es el contagio con su pareja estable (esposo o concubino) quien, siendo infiel, lleva la infección a su esposa. La homosexualidad y bisexualidad masculina, constituye la principal forma de transmisión en nuestro país. Respecto a las transfusiones de sangre, en México es muy bajo, 6.6% acumulado hasta 1998. La transmisión materno-fetal se produce durante el parto y la lactancia. No existen datos de que el embarazo tenga efectos significativos en la enfermedad de la madre, y sólo entre el 10 y el 15% de los casos se presenta la enfermedad en los hijos de madres seropositivas. No existen pruebas de transmisión a través de alimentos, saliva, heces, agua, aire, picaduras de insectos, por toser o estornudar. Para que exista transmisión es necesario que el virus pase a la otra persona en cantidad suficiente y que exista un contacto íntimo a través de la sangre, el semen, los fluidos vaginales o la leche materna. Se concluye, por tanto, que no hay riesgo de infección por convivir con infectados en la escuela, el trabajo o la familia [5].

Aun cuando la población tiene la información sobre la gravedad, las vías de contagio y los métodos preventivos, la propagación del SIDA se está extendiendo. En la actualidad no existe ningún tratamiento efectivo contra esta enfermedad. Para evitar el aumento de casos, se han desplegado campañas por parte de los gobiernos en las que se propone como la mejor solución, la de prevenir el contagio por medio del uso del condón. Se dice que es el único capaz de evitar la transmisión [6].

Algunas marcas lo anuncian en sus envases como: auxiliar en la prevención del contagio del SIDA (evitex); auxiliar en la prevención de enfermedades sexualmente transmisibles (profam); ayuda a prevenir las enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el SIDA (trojan).

El Sistema Nacional de Salud lo señala como el único método que contribuye a la prevención de enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el SIDA [7].

Folleto: LA MUJER Y EL HIV-SIDA, de la SSA y CONASIDA:

Puede entrar a nuestro cuerpo al tener relaciones sexuales con una persona infectada y mediante el intercambio de líquidos corporales (semen, líquido preeyaculatorio, flujo vaginal o sangre cuando existen heridas en la piel); a través de transfusiones de sangre contaminada y, finalmente por contagio directo de la madre infectada al bebé durante el embarazo o en el momento del parto. La manera de evitar el contagio en las relaciones sexuales es que la pareja use siempre el condón.

Folleto: ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL (SSA):

Use el condón o preservativo en toda relación sexual extramarital. Si cambia la forma usual de hacer el amor con su pareja, es posible que adquiera una infección.

2 Mitos y Realidades

MITO 1. El preservativo proporciona sexo seguro contra el SIDA

REALIDAD. Este mito se ha difundido desde hace años; sin embargo, también de tiempo atrás, ha sido demostrada su ineficacia. Y si lo que se muestra a continuación es verdadero, es posible atribuir a los condones la desastrosa propagación de enfermedades de transmisión sexual, incluido, claro está, el SIDA.

En 1987, la FDA (Food and Drug Administration) empezó a usar una prueba de pérdida de agua, en la que “el preservativo se llena con 300 ml de agua y se verifica si pierde” (...) “tienen un nivel de calidad aceptable cuando, en cualquier lote dado, la tasa de fallo por permeabilidad al agua no excede cuatro preservativos por 1000. Los lotes que exceden este criterio específico de rechazo son retirados o excluidos de la venta. Entre los lotes de preservativos que tenían un nivel de calidad aceptable, la tasa de fallos observada estaba en el 2.3/1000”. Ya en febrero de 1988, un estudio reveló que el fallo global de todos los lotes era del 12%, y hubo 16 rechazos de preservativos defectuosos [8]. Posteriormente fueron rechazadas las marcas “Ramses Extra Strength"" (marzo de 1991) debido a “cantidad inaceptable de orificios y fisuras del anillo” [9]. "Saxon Wet Lubricated" (mayo de 1991) por no pasar el control de calidad de la FDA [10], y otro rechazo numeroso fue citado por The New York Times en noviembre de 1991.

En México, un reportaje sobre la calidad de los condones incluyó 26 marcas, tanto importadas como nacionales, llegando a las siguientes observaciones:

Defectos visibles. Se llevaron a cabo análisis para verificar la inexistencia de defectos tales como: orificios, rasgaduras, roturas, escurrimientos de material, partes débiles, bordes distorsionados, etc. Se encontró que las marcas Sheik Elite, Ramses Sensitol y Trojan Plus tenían una calidad regular.

Orificios no visibles. El análisis consistió en llenar el producto con agua para corroborar que después de manipularlo por un tiempo específico, aquel no presentara fugas. Bajo ese patrón de calidad resultó que las marcas Therso, Flash, Cowboy Studded y Sheik Elite Ribbed tuvieron una calificación de regular y las marcas Everything y Sico Sensitive el resultado fue deficiente [11].

En Estados Unidos retiraron del mercado la marca “Avanti” después de estar disponibles en las farmacias durante más de cuatro años, al encontrar un índice de error del 14%, mientras que los fabricantes admitían fracasos inferiores [12].

¿Cuál es la tasa de fallos admitida en los condones que se venden en México?, ¿qué sucederá con los que salen de ese límite y continúan a la venta?, ¿quién responde por ellos? ¿qué se puede dar a cambio del contagio por fallas en el condón? En las empresas, el límite de rechazo permitido es de partes por mil, en este caso ¿de cuánta efectividad estamos hablando para efectos del SIDA? ¿sigue el criterio norteamericano de los años ochenta, de que los condones tengan un nivel de calidad aceptable cuando, en cualquier lote dado, la tasa de fallo por permeabilidad al agua no exede cuatro preservativos por 1000?

El HIV es un disco de 0.1 micras de diámetro. Los tests eléctricos de permeabilidad de los preservativos sólo son capaces de localizar agujeros de entre 10 y 12 micras, es decir agujeros unas 100 veces más grandes que el virus del SIDA. Más importante aún para la transmisión del virus es el descubrimiento de pasillos que comunican el interior y el exterior del preservativo con un diámetro cinco veces mayor que el HIV. Naturalmente, la presencia de los agujeros por donde se pueda colar el virus del SIDA, no significa necesariamente que lo haga. Por ello, la mejor manera de comprobar la seguridad que ofrecen los preservativos ha sido un estudio sobre la frecuencia de la transmisión del virus entre las parejas heterosexuales ‘HIV-discordantes’, es decir, en las que sólo uno de los miembros es seropositivo. Los resultados han demostrado que el uso del preservativo reduce sólo en un 69% la posibilidad de contraer el SIDA [13].

La prueba de la permeabilidad ha demostrado que el látex no es impermeable a las partículas del VIH [14]. Los guantes quirúrgicos de látex, necesarios para el control de la infección, a menudo son permeables: no es raro encontrarse sangre en manos, y la solución práctica es llevar dos pares de guantes. Alguna realidad indicará que se utilicen guantes especiales o dobles, en la atención de enfermos contagiados de SIDA. Si esto se realiza para dar protección al cirujano y al enfermo ¿cómo se pretenderá ofrecer la misma seguridad en un preservativo que intenta la máxima sensibilidad? Definitivamente esta técnica no parece práctica ni aceptable con los preservativos [15].

Por algo la Oficina Suiza de Información sobre el SIDA ha declarado que suponer que los preservativos ofrecen una protección fiable contra el HIV es una peligrosa ilusión [16].

¿No sería necesario que esta información se diera a conocer? Sin embargo lo que se transmite son abundantes declaraciones de fe en los preservativos.

En 1991 dieciocho pacientes se infectaron con hepatitis B en dos hospitales del sistema UCLA (The New York Times, 22-III-94). Cuando todos ellos contrajeron la enfermedad a lo largo de diez meses, las investigaciones detectaron un único cirujano que había tomado parte en todas las operaciones. Se comprobó que el virus era idéntico a la cepa única que provocó hepatitis en todos los pacientes. Ningún error en la técnica quirúrgica pudo explicar el contagio aparentemente producido durante la cirugía. Resultó que el proceso de hacer nudos durante una hora, en una operación simulada, hizo que el cirujano tuviera los dedos lastimados, al igual que después de las intervenciones reales. La teoría fue que las partículas virales pasaron la herida a través de los poros en los guantes aparentemente intactos [17].

Ciertamente el riesgo de contagio con virus de la hepatitis B es mayor que con el VIH, sin embargo, ¿quién garantiza que no puede suceder con el virus del SIDA?

En un desplegado que se titula “Derechos fundamentales de las personas que viven con VIH/SIDA” dice en el punto nº 2: “No estás obligado a someterte a la prueba de detección de anticuerpos del VIH ni a declarar que vives con VIH o que has desarrollado SIDA”. Firman Conasida, Comisión Nacional de Derechos Humanos, Grupo de Intervención Social en SIDA y Defensa de Derechos Humanos A.C. (GIS-SIDA), Mexicanos contra el SIDA (MCSC) y Pro Salute Novi Mundi.

¿Cómo se ve esto después de conocer el caso de la Hepatitis B? A diferencia del desplegado, algunos abogados han promovido sancionar con cárcel al que, sabiéndose infectado del virus, tenga relaciones sexuales con otra persona sin advertírselo previamente [18]. No hay que pasar por alto que en esta situación se puede ubicar incluso un matrimonio.

En cuanto al sexo anal. “A causa del mayor roce durante la relación anal, los preservativos deben ser más fuertes de lo normal” afirma un estudio sobre seguridad y aceptabilidad de los preservativos por hombres homosexuales. Cuanto más seguro (más grueso) es el preservativo, menor es su aceptación [19]. Además, la tasa de fallos en el sexo anal es mucho más alta que en el sexo vaginal ya que, anatómica y fisiológicamente, el recto y la vagina no son homólogos [20].

MITO 2. Promover el uso adecuado del condón para evitar enfermedades sexuales

REALIDAD. Sobre el uso de preservativos existen diferentes estudios que arrojan resultados diversos, pero en ninguno de ellos se percibe una tendencia favorable a su uso.

Es bien conocido que los preservativos se rompen y se resbalan. Existen dos estudios controlados de Trussel et al. que informan de frecuencias de rotura y de deslizamiento del 14.6% [21]. En el primer estudio, los autores resumen: “Un estudio prospectivo empleando dos marcas de preservativos encontró que, de 405 preservativos empleados para las relaciones sexuales, el 7.9% o se rompió durante las relaciones o al retirarse, o se resbaló durante las relaciones; ninguno de estos hechos está relacionado con el tipo de preservativo. El 7.2% se resbaló al retirarse; no se encontró relación entre el deslizamiento del preservativo y su marca o el uso anterior de preservativos, pero era significativamente más alto cuando se usó algún lubricante adicional” [22].

El segundo estudio apareció en la revista Family Planning Perspectives: “Los investigadores observan que la alta frecuencia con que los preservativos se resbalan y se caen al retirarse (17%) indica un alto nivel de uso inadecuado. Puede ser difícil de conseguir un mejor empleo, pues todas las mujeres que participaron habían recibido instrucciones escritas y verbales sobre su manejo” [23].

Según la Revista de Morbilidad y Mortalidad (enero de 1992), menos del 50% de los estudiantes usaron un preservativo durante sus últimas relaciones sexuales [24].

Un obstáculo serio para que los adolescentes utilicen condón reside en que, frecuentemente, sus relaciones sexuales tienen lugar a raíz de un impulso repentino [25].

Los preservativos “pueden ayudar a reducir el peligro” si se usan correctamente, pero esto no es lo más probable entre adolescentes: estudios entre universitarios han mostrado que, aunque están preocupados por el riesgo de adquirir una ETS (Enfermedad de Transmisión Sexual) y conocen las técnicas para un “sexo más seguro”, pocos las siguen. Sólo el 23% usa preservativos “siempre” [26]. Incluso entre varones homosexuales jóvenes, sus percepciones sobre la severidad de la enfermedad parecen tener poco impacto en su conducta sexual, y no existe una relación clara entre su conocimiento del SIDA, su número de relaciones sexuales recientes, su uso del preservativo o su participación en relaciones sexuales anales o casuales [27].

Los hemofílicos y sus esposas ciertamente constituyen un grupo especial. Un grupo grande de estas parejas, usualmente de relaciones estables y monógamas, fueron aconsejados sobre las técnicas para un “sexo más seguro”. A pesar del riesgo obvio, el incumplimiento fue un problema común, y alcanzó una frecuencia del 45-55% [28].

La Teoría generalmente aceptada para justificar la distribución de condones entre adolescentes es que los protegerá de embarazos y de la infección del HIV si escogen ser sexualmente activos. En la vida real el manejo de los condones en adolescentes es un desastre.

El empleo de preservativos requiere planificación y motivación. Los adolescentes, inmaduros, impulsivos y arriesgados, que buscan la satisfacción inmediata, no parecen buenos candidatos para adquirir y practicar esas cualidades [29].

Especialmente resulta imposible lograrlo cuando la propaganda a favor de la liberación sexual va encaminada precisamente a la falta de disciplina. Por un lado se promueve el uso del condón, pero se cree y se cuenta (no se sabe por qué) con la autodisciplina del adolescente. Es como meter todo el acelerador en materia sexual, pero a la vez con el freno puesto hasta el fondo: uno y otro incompatibles.

MITO 3. Si tú no quieres usar el condón, no lo uses, pero no te opongas a que se difunda

REALIDAD. Las actuales campañas a favor del uso del condón, evitan reflexionar sobre el comportamiento, e invitan a continuar con conductas peligrosas, con slogans como: “el preservativo salva vidas”, “porque te quiero me cuido”, “usar preservativo es ser responsable”, “el SIDA ataca sin distinción, tú puedes ser el próximo”. Dicen: “el preservativo salva vidas”. Sin embargo la ciencia demuestra que no es 100% seguro. Si es ineficaz para evitar los embarazos en el 12% de los casos y el virus del SIDA es menor que la cabeza de un espermatozoide, ¿cómo podrá evitar el contagio? Además, en relación al porcentaje de ineficiencia, habrá que tener en cuenta que la fecundación sólo es posible en unos cuantos días al mes, mientras que el SIDA se puede contagiar en cada relación sexual. Otro slogan sugiere: “porque te quiero me cuido”; pero ¿de qué hay que cuidarse?, ¿de protegerse utilizando el preservativo cuando se está siendo infiel al cónyuge? Si de verdad se quiere a la pareja, le será fiel; y si se es fiel, no hay de qué cuidarse. Lo único efectivo para evitar el aumento de la enfermedad es transformar el “porque te quiere me cuido” en “porque te quiero te soy fiel”. Se afirma: “usar preservativo es ser responsable”; pero, ¿qué es la responsabilidad? La capacidad de responder por nuestros actos y sus consecuencias. Es incompatible hablar de responsabilidad con aconsejar: “haz lo que quieras, disfruta el momento, sólo ¡cuídate!” [30].

También se dice: “tú puedes ser el próximo, el SIDA ataca sin distinción”. Efectivamente, el SIDA puede contagiarse a cualquiera, sobre todo al estar tan propagado por quienes no supieron guardar la abstinencia y la fidelidad; sin embargo, continúan siendo los mismos grupos de riesgo a quienes ataca preferentemente.

Las conductas de riesgo están constituidas por homosexualidad, drogadicción [31], relaciones heterosexuales promiscuas y prostitución. Mientras perduren estas conductas, no habrá desaparecido la posibilidad de contagiarse, y al favorecer el uso de preservativos -dada su ineficacia-, aumenta el número de personas dentro de los grupos de riesgo, por lo que crece también la posibilidad de contagio. Por tanto la prevención mediante preservativos no es eficaz al no modificar las conductas de riesgo.

Se promueve el preservativo, su uso y efectividad (como una “solución” que permite continuar las conductas de riesgo), y con ello se estimula una determinada facilidad para las relaciones sexuales. En la persona que arraigue el hábito, cualquier estímulo erótico tendrá más capacidad de suscitar en él una respuesta sexual. Por tanto, propiciar su uso, multiplica la probabilidad de que el usuario establezca más relaciones sexuales potencialmente contagiosas [32].

Si el preservativo falla hasta el 12% para evitar el embarazo, ¿cuánto será para el SIDA?

El contagio, al cabo de un año, va del 10 al 27% en quienes se comprometieron a usarlo siempre [33].

Ahora bien ¿existe alguna publicación confiable que muestre la correlación entre el uso del preservativo y la prevención de transmisión sexual del VIH? Ciertamente hay declaraciones de fe en los preservativos, pero ningún estudio controlado de uso del condón afirma que proteja contra enfermedades de transmisión sexual.

Utilizar el preservativo en una relación sexual con un usuario de drogas intravenosas, un hombre bisexual, o una prostituta es más peligroso que mantener relaciones sexuales sin preservativo con alguien que no pertenece a un grupo de alto riesgo.

Se han obtenido conclusiones similares estudiando la frecuencia de reinfección de pacientes tratados de ETS, que habían sido instruidos en el uso de preservativos. El 19.9% de los varones y el 12.6% de las mujeres estuvieron reinfectados después de un periodo de sólo 9 meses [34].

Un estudio detallado y estadísticamente exhaustivo llevado a cabo por Susan C. Weller, de la Facultad de Medicina de Galveston, Universidad de Texas, y publicado en Social Science and Medicine, después de examinar 87 artículos científicos, concluye que la selección cuidadosa de compañeros sexuales reduce el riesgo por un factor de dos a cuatro órdenes de magnitud. Los preservativos, en cambio, suponiéndoles una efectividad del 90%, reducirían el riesgo sólo en un orden de magnitud, según su análisis de los datos empíricos, su efecto protector debe estimarse como sólo del 69% [35].

Desde el punto de vista epidemiológico, la prevención siempre es más eficaz cuando se aborda en los primeros estadios. En el caso del SIDA es necesario prevenir con total seguridad, mediante un cambio de las conductas de riesgo. No vale una prevención parcial ante una enfermedad mortal e incurable, pues mientras persistan comportamientos que favorecen la transmisión del virus, aumentarán los infectados, y crecerá la enfermedad. En este sentido, el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (CDC) ha declarado repetidamente: “Las únicas estrategias totalmente efectivas para la prevención del SIDA son la abstinencia o la relación sexual con una pareja mutuamente fiel y no infectada”. Declaración recogida por la OMS, Food and Drug Administration (FDA) y la mayor parte de las asociaciones médicas del mundo. El Grupo operativo de los Servicios Preventivos de Estados Unidos publicó la “Guía de actividades en la práctica médica”, y ahí señala: “las estrategias más eficaces para prevenir la infección por VIH y otras enfermedades transmitidas sexualmente son abstenerse del sexo o mantener una relación sexual monógama, mutuamente fiel, con una pareja que se sabe que no está infectada” [36].

El problema de fondo es el planteamiento. Se parte de la premisa de la imposibilidad de vivir la abstinencia y la fidelidad, y por lo tanto, se apuesta al uso del preservativo como el medio más adecuado para enfrentar la transmisión de enfermedades infecciones. La revolución sexual ha implicado a los jóvenes, que llegan a ser sexualmente activos anticipadamente, llevando consigo promiscuidad, enfermedades de transmisión sexual, aumento del número de embarazos y niños nacidos fuera del matrimonio, que crecen en un ambiente lleno de carencias afectivas.

MITO 4. No es posible ni conveniente cerrar los ojos a la realidad, si de todas formas van a tener relaciones sexuales, es preferible que usen el condón para evitar el contagio de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y el SIDA

REALIDAD. Samuels halló que los estudiantes universitarios usuarios de preservativo tenían una tasa de infección del 35.7%, y los no usuarios del 37%, diferencia que no es estadísticamente significativa [37].

Un informe del Instituto Alan Guttmacher, afirma que la incidencia de ETS en los Estados Unidos es de 12 millones de casos nuevos por año y, de estos, 3 millones, 25%, se dan en personas menores de 25 años. Las ETS afectan desproporcionadamente a las mujeres, produciendo la enfermedad inflamatoria pélvica (PID), infertilidad y embarazos ectópicos, y haciendo a estas mujeres mucho más susceptibles a el SIDA [38].

“Las personas con una ETS que produzca ulceraciones genitales o anales (sífilis, chancro blando, herpes simple) puede, por razones biológicas, tener un riesgo mayor de adquirir y transmitir la infección por VIH” [39].

Para complicar las cosas, el 80% de estos pacientes no sabe que tiene una ETS, y puede transmitirla sin darse cuenta [40].

Si, por otra parte, fuera posible desarrollar programas que convirtieran el alto riesgo en bajo riesgo, y el bajo riesgo en ningún riesgo. El primer programa de este tipo, denominado “Posponer las relaciones sexuales” comenzó en Atlanta en 1983. “Al final del 8° grado, los estudiantes que no habían participado en el programa tenían cinco veces más probabilidades de haber empezado su actividad sexual que quienes habían seguido el programa” [41]. Se han desarrollado otros programas similares, como el plan “Community of Caring” [42] de la Fundación Joseph Kennedy. “Teen Aid” [43], “Sex Respect” [44], “Teen Choice” [45] y “Free Teens” [46].

Estos programas han mostrado notable efectividad para reducir la tasa de actividad sexual y embarazos, resultados que no son observables en ninguno de los que se han basado en contraceptivos. Y, los programas que subrayan la abstinencia, pero que también proporcionan preservativos como una especie de salvavidas, no han sido tan efectivos como los que se apoyan exclusivamente en la abstinencia [47].

Un estudio realizado por el Medical Institute for Sexual Health presentó pruebas de que el actual modelo público designado para el embarazo en adolescentes está fallando, y que la abstinencia es el método más efectivo para evitar la transmisión de enfermedades sexuales. El informe “Construyendo futuros saludables: herramientas para ayudar a los adolescentes a evitar el inicio de su actividad sexual”, presenta también la primera revisión intensa de los estudios que evalúan el modelo educativo de la abstinencia, rescatando “programas que enseñan exclusivamente que la abstinencia afecta positivamente la conducta sexual”. Según el Presidente y fundador del Instituto Médico, Joe S. Mcllhaney, “Construyendo futuros saludables” es una “explicación de lo que es y no es trabajar en la lucha por proteger a los niños de las epidemias transmitidas por infecciones sexuales y embarazos prematrimoniales”. “Cada día en Estados Unidos, 8 mil adolescentes contraen infecciones transmitidas sexualmente”. Uno de cada cuatro de los 15 millones de individuos que contraen enfermedades sexuales cada año son menores de 20 años. El estudio muestra también que el 60 por ciento de las mujeres con actividad sexual son infectadas con el virus papilloma (HPV), que causa casi el 90 por ciento del cáncer de cerviz, y que cada año, cerca de 900 mil adolescentes quedan embarazadas en Estados Unidos. Asimismo, se informa que un buen porcentaje de las madres adolescentes no se llegan a graduar, y que los hijos de madres adolescentes son 2.7 veces más propensos a pasar algún tiempo de prisión [48].

Según el Family Research Council (FRC), cada año mueren cinco mil mujeres estadounidenses por cáncer cervical sin saber que este mal se desarrolla a partir del HPV, enfermedad que se ha convertido contraído por vía sexual. “La mujeres necesitan saber que los preservativos no las protegen del HPV, hoy convertido en la principal enfermedad de transmisión sexual en el país”, indicó Janet Parshall, vocera del FRC. Parshall afirmó que “conocemos la causa del cáncer cervical y sabemos cómo puede ser previsto”, y que “la última evidencia científica vincula al 99 por ciento de casos de cáncer cervical al HPV. Por eso, si podemos detener la difusión del HPV, que actualmente afecta a unos 24 millones de personas, podremos reducir el número de casos de cáncer cervical en el país. “Desde que se descubrió la innegable relación entre el acto de fumar y el cáncer al pulmón, los sectores público y privado han trabajado juntos para educar al público al respecto. Ahora que conocemos esta otra relación, deberíamos lanzar una campaña similar”, indicó Parshall. Según la vocera, “por mucho tiempo las organizaciones de salud han ignorado los devastadores efectos del HPV y han promovido los preservativos como ‘sexo seguro’. Este país enfrenta una epidemia de HPV y se pierden vidas de mujeres como consecuencia de ella. Las mujeres necesitan saberlo” [49].

3 Posición de la Iglesia

En los medios de comunicación frecuentemente se critica a la Iglesia por oponerse al uso del preservativo y con ello -se dice-, la detención del contagio del VIH.

Siendo verdadera esta oposición al condón por tratarse de un medio anticonceptivo, sin embargo, ninguno de sus múltiples promotores se ha atrevido a dar el dato de cuál es la efectividad real del preservativo como medio para evitar el contagio, sino que simple y sencillamente se acepta su eficacia como un dogma de fe.

Menos aún se discute si la estrategia seguida hasta el momento ha dado los resultados positivos esperados.

Y, por si lo anterior no fuera suficiente, tampoco comentan que la asistencia a los enfermos de SIDA en el mundo es cubierta en casi una cuarta parte del total por los agentes sanitarios católicos [50].

La directriz que la Iglesia ha marcado respecto al uso del preservativo es básicamente la misma que la de cualquier anticonceptivo que separa el aspecto unitivo del procreativo. pero esto se verá con profundidad en un capítulo especial.

Al promover el condón como un anticonceptivo capaz de evitar -aseguran-, el contagio de ETS incuido el VIH, se continúa con la misma finalidad anticonceptiva y, por tanto, permanece en el mismo status respecto a su calidad moral.

4 Conclusiones

Quienes ajustan su conducta sexual a la abstinencia antes del matrimonio o fidelidad a la pareja no infectada, no necesitan del preservativo.

Como el contagio está ligado a la conducta, sólo un cambio de conducta puede impedir la propagación.

Las autoridades gubernamentales consideran imposible la fidelidad a la pareja, pero suponen una lealtad sin falla al preservativo y una fe ciega en su eficacia.

Cediendo, sin conceder, la efectividad del preservativo, ¿alguien cuerdo tendría relaciones sexuales con un portador del virus utilizando el preservativo? Esto sucede continuamente, sólo que sin el conocimiento de que se esté infectado. De quienes creen en la omnipotencia del preservativo, ¿alguno aceptaría una transfusión sanguínea de un homosexual que declarara practicar el sexo seguro?

Los preservativos se siguen promoviendo y fabricando, se ofertan y se compran. Lo que llama la atención es que las autoridades continúen recomendado su uso, en lugar de dirigir la campaña contra el SIDA basada en una educación responsable, en la abstinencia y la fidelidad conyugal.

Un persona puede usar el condón pensando continuamente en el contagio. Puede también apartarse del mal uso del sexo pensando continuamente en la conveniencia de abstenerse y ser fiel a su pareja. Se discute cuál es el modo más razonable y aun cuál es el más eficiente. Pero, seguramente. Pero seguramente no se discutirá cuál es el más sano.

Ante la pregunta de si el condón ¿previene realmente el SIDA?, se puede responder que la intención puede ser fascinante, pero que continúa siendo intención.

Los partidarios del uso del preservativo plantean también lo siguiente: “para quien de todas formas va a tener relaciones sexuales es preferible utilizar el condón que no hacerlo. Es como un barco -dicen- que lleva salvavidas, aunque no deseen hundirse”. De acuerdo, son como los salvavidas de los barcos, nada más que esos barcos tienen la manía de divertir a sus pasajeros navegando siempre en zona de icebergs.

Ser seropositivo cambia la vida de la persona, su familia y entorno social; ya nada es igual porque ha contraído una enfermedad mortal y transmisible. Por tanto:

1° Es preferible invertir en campañas que hagan cambiar los malos hábitos, este remedio es definitivo, el otro -querer implantar costumbres que de antemano se conocen ineficaces-, es demensial.

2° El condón se promueve como un método eficaz para prevenir el SIDA, y eso es una falsedad. Es necesario advertir a la sociedad del porcentaje de efectividad real.

3° El impulso del preservativo no representa ninguna solución, antes al revés, puede significar multiplicar el problema. Es más conveniente promover la abstinencia y la fidelidad.

Citando la fuente y el nombre del autor, se autoriza la reproducción de este artículo que forma parte del libro “SIN MIEDO A LA VIDA”:

FUENTE

Oscar Fernández Espinosa de los Monteros

Abogado e investigador en materias de Bioética

AUTOR

Primera versión: 12-V-99

Versión anterior: 29-III-00

Última versión: 20-VII-00

MÉXICO

e-mail: [email protected]

[email protected]---------------

[1] SÁNCHEZ ESCOBAR, Lic. Eberto, directamente al autor.

[2] Cfr. MELGAR, Ivonne, “Alertan a jóvenes contra el SIDA” en periódico EL NORTE, Monterrey, México, 1-XII-98

[3] Cfr. “Mueren 2.6 millones por el SIDA en 1999”, en periódico EL NORTE, Monterrey, México, 24-XI-99

[4] Médico Cirujano (UNAM) en especialidad en Docencia (UNAM), Hematología (IPN) y maestría en Bioética (Universidad Anáhuac). Médico a cargo de la consulta de pacientes de SIDA en la UNAM (1986-1997). Profesora de Anatomía y Bioética en la Escuela de Medicina, Universidad Panamericana.

* Si deseas conocer más acerca de este tema, comunícate directamente con el autor del libro a la siguiente dirección de internet: [email protected]

[5] Cfr. CASAS, María de la Luz, “SIDA, una enfermedad que no muere”, en revista ISTMO, n° 242, Mayo-Junio 1999, pp. 20 y 21

[6] SÁNCHEZ ESCOBAR, Lic. Eberto, directamente al autor.

[7] Cfr. Diario Oficial de la Federación, Norma Oficial Mexicana NOM 005-SSA2-1993, De los servicios de planificación familiar, del Lunes 30 de mayo de 1994, México, p. 48, nº 6.7.1.1.1 y p. 49, nº 6.7.1.1.1.2

[8] Cfr. CDC. Preservativos for Prevenhon of Sexually Transmitted Diseases. MMWR 1988; 37: 133-134

[9] National Recall Alert center. Recall warning Alert n. 842 (preservativos). March 26,1991 p. 8

[10] Recalls, an Update List. Good Housekeeping May 1991, p. 121

[11] Cfr. "Calidad de condones", en Revista del CONSUMIDOR, nº 228, México, Febrero de 1996.

[12] Cfr. "Retiran unos condones que fallaban una vez de cada siete", en EUROPE TODAY, Bruselas, Bélgica, nº 160, 9-V-95, p. 6

[13] Cfr. "El preservativo no siempre preserva", en EUROPE TODAY, Bruselas, Bélgica, nº 138, 22-XI-94, pp. 4 y 5 y WELLER, Susan C., A Meta-Analysis of Condom Effectiveness in reducing sexually transmitted HIV, 1993.

[14] Cfr. CAREY RF, Herman WA, Retta SM, et al. Effectiveness of Latex Preservativo As a Barrier to VIH Sized Particles under Conditions of Simulated use. Sex Transm Dis 1992; 718: 230-234

[15] Cfr. ALESSANDRI, Raul, M. D., Zelig Friedman, M. D., Liliana Trivelli, M.D, Preservativos y VIH en adolescentes: una evaluación médica, Linacre Quarterly 1994 (agosto); 61: 62-74

[16] Cfr. W. S. SCHERINER (Universidad de Zurich) y Dr. K. APRIL (Oficina Suiza de Información sobre el SIDA), en "Zur Frage der Schtzwirkung des Kondoms gegen HIV-Infektionem", en Scheizersches Medizinesches Wochenschrift, 1990, 120: 972-978

[17] Cfr. GORBACH, Sherwood L., "Los pacientes y el peligro de que resulten dañados", en INFECTIOUS DISEASES IN CLINICAL PRACTICE en Español, Buenos Aires, Argentina, abril de 1995, Vol. 3, nº 2, pp. 33 a 35

[18] Cfr. GONZÁLEZ S., Lic. María Teresa, Lic. María del Rosario Martínez de Araque, Lic. Sandra E. Carrasco de Ruiz, (A.L.D.E.S), "Conductas que se equiparan al homicidio y a las lesiones graves por contagio del Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida" en reunión de consulta Modernización del Código Penal para el Estado de Sonora, Hermosillo, México, 27-VIII-93

[19] Cfr. WIGERSMA L, Oud R. Safety and Acceptability of Preservativos for use by Homosexual Men as a Prophylactic against Transmission of VlH During Anogenital Sexual Intercourse, Br Med J 1987: 295: 94

[20] Cfr. ALESSANDRI, Raul, M. D., Zelig Friedman, M. D., Liliana Trivelli, M.D, Preservativos y VIH en adolescentes: una evaluación médica, Linacre Quarterly 1994 (agosto); 61: 62-74

[21] Cfr. ALESSANDRI, Raul, M. D., Zelig Friedman, M. D., Liliana Trivelli, M.D, Preservativos y VIH en adolescentes: una evaluación médica, Linacre Quarterly 1994 (agosto); 61: 62-74. (Alessandri es patólogo en el Long Beach Memorial Hospital desde 1986. El Dr. Friedman, es alergólogo. La Dra. Trivelli fue inspectora de la Asociación Americana de Bancos de Sangre).

[22] TRUSSEL J, Warner DL, Hatcher R, et al. Preservativo Slippage and Breakage Rates. Fam Plann Perspect 1992; 24: 20-23

[23] Digest. Study Finds Low Preservativo Breakage Rate, ties most Slippage to Improper Use. Fam Plann Perspect 1992; 24: 191

[24] Cfr. Committee for Disease Control: Comité de control de enfermedades infecciosas de Atlanta. Sexual Behavior Among High School Students, United States, 1990. MMWR 1992; 40: 885-887

[25] Cfr. ALESSANDRI, Raul, M. D., Zelig Friedman, M. D., Liliana Trivelli, M.D, Preservativos y VIH en adolescentes: una evaluación médica, Linacre Quarterly 1994 (agosto); 61: 62-74

[26] Cfr. JOFFE GP, Foxman B, Schmídt A, et al: Multiple Partners and Partner Choice as Risk Factors for Sexually Transmitted Disease Among Female College Students. Sex Transm Dis 1992; 19: 272-278

[27] Cfr. KLEPINGER DH, Billy J, Tanfer K, Grady WR., Perceptions of AIDS Risk and Severity and Their Association With Risk Related Behavior Among US Men. Fam Plann Perspect 1993; 25: 74-82

[28] Cfr. LAURIAN Y, Peynet J, Verroust f., VIH Infection in Sexual Partners of VIH Seropositive Patients with Hemophilia. N Engl J Med 1989; 320: 183 y LUSHER JM, Operskalski EA, Alerdot LM, et al., Risk of Human Immunodeficiency Virus Type I Infection Among Sexual/non Sexual Household Contacts of Persons With Congenital Clotting Disorders. Pediatrics 1991. 88: 242-249

[29] Cfr. ALESSANDRI, Raul, M. D., Zelig Friedman, M. D., Liliana Trivelli, M.D, Preservativos y VIH (Virus de inmunodeficiencia humana) en adolescentes: una evaluación médica, Linacre Quarterly 1994 (agosto); 61: 62-74

[30] SÁNCHEZ ESCOBAR, Lic. Eberto, directamente al autor.

[31] SERRANO, Rafael, "La difusión del SIDA sigue ligada a los "grupos de riesgo"", en ACEPRENSA, 154/95, Madrid, España, 20-XI-91

[32] Cfr. POLAINO LORENTE, Aquilino, "SIDA: la prevención mediante la mejora de hábitos", en ACEPRENSA, 182/92, Madrid, España, 7-X-92

[33] Cfr. CASAS, María de la Luz, “SIDA, una enfermedad que no muere”, en revista ISTMO, n° 242, Mayo-Junio 1999, p. 24

[34] Cfr. COHEN DA, Dent C, MacKinnon D, et al., Preservativos for Men, Not Women. Sex Transm Dis 1992;19: 245-251

[35] Cfr. WELLER SC., A Meta-Analysis of Preservativo Effectiveness in Reducing Sexually Transmitted VIH. Soc Sci Med 1993. 36: 1635-1644

[36] Cfr. CASAS, María de la Luz, “SIDA, una enfermedad que no muere”, en revista ISTMO, n° 242, Mayo-Junio 1999, p. 22

[37] Cfr. SAMUELS S., Clamydia: Epidemic Among America"s Young. Med Aspects Hum Sex 1989: Dec: 16-24

[38] Cfr. ARCHER William R II, (former) “Deputy Assistant Secretary for Population Affairs”, in a letter to HC McCall, President, New York City Board of Education, December 1992 y The New York Times, 31-III-93.

[39] MC CRAY E, Onorato IM., Sentinel Surveillance of Human Immunodeficiency Virus Infection in Sexually Transmitted Disease Clinic in the United States. Sex Transm Dis 1992; 19: 235-241

[40] Cfr. MCILHANEY Jr., JS: Safe Sex. A Doctor Explains the Realities of AIDS and other STD"s Grand Rapids Michigan: Baker Book House, 1990

[41] Cfr. HOWARD M, Cabe JB., Helping Teenagers postpone Sexual Involvement. Fam Plann Perspect 1990, 22: 21-26.

[42] Cfr. Community of Carin.g. Joseph P Kennedy Jr. Fnd. 1350 NYAv. Washington DC. 20005

[43] Cfr. Teen Aid. Me, My World and my Future. N 1330 Calispel, Spokane WA 99201

[44] Cfr. Sex Respect. Project Respect. PO Box 97 Golf lL 60029

[45] Cfr. Teen Choice. 6201 Leesburg Pike, Falls Church VA 22044

[46] Cfr. Free Teens. 7 Park Av. TW"estwood NJ 07675.

[47] Cfr. FUNDERBURK Patricia, (former) Director of the Office of Adolescent Pregnancy Programs in the USA. Abstinence Education and Public Policy. Teaching Abstinence in the Public Schools. Jacob Javits Convention Center New York NY. September 19,1992. Funderburk is presently Director of Educational Services, Americans for a Sound AIDS Policy.

 

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